Descripción
El Oratorio del Rosario de San Domenico es una sala de oración del siglo XVII en Palermo, en la vía dei Bambinai, cerca de la Vucciria y junto a la iglesia de San Domenico. Guarda un retablo de Van Dyck y los estucos de Giacomo Serpotta, y su belleza ha llevado a un historiador del arte a hablar de rococó.
La pieza de honor es la Virgen del Rosario de Antoon van Dyck, en el altar: la Virgen aparece con santo Domingo, santa Catalina de Siena y las santas patronas de Palermo, Rosalía incluida. Se encargó tras el hallazgo de los restos de santa Rosalía, en 1624, cuando la peste remitía.
Van Dyck, pintor de fama europea, estaba en la ciudad en esos días. La Compañía del Rosario aprovechó la ocasión y jubiló el cuadro de Mario Minniti. El pintor terminó el trabajo en Génova y lo entregó hacia 1627.
A lo largo de las paredes corren los Misterios del Rosario, pintados por artistas flamencos, napolitanos y sicilianos. En la pared derecha están los dolorosos, con la Flagelación de Matthias Stomer. En las otras, los gozosos, entre ellos la Disputa entre los Doctores y la Pentecostés de Pietro Novelli. Novelli pintó también al fresco la bóveda, con la Coronación de la Virgen.
Sobre los cuadros, hacia 1714-17 Serpotta realizó en estuco y altorrelieve episodios del Apocalipsis, entre ellos el diablo que cae, expulsado del Paraíso. Es su manera de anticipar, con la escultura, el significado de los Misterios pintados.
En las hornacinas, las Virtudes de estuco llevan encajes y ropajes a la moda francesa. La más célebre es la Mansedumbre: sostiene una paloma y un putto vestido de fraile le tiende la mano. Después están la Caridad, la Humildad, la Paz, la Pureza, la Paciencia, la Fortaleza y la Obediencia.
Sobre la cúpula del altar, putti alados sostienen un paño, mientras damas y caballeros se asoman a una balaustrada. Para Rudolf Wittkower, quizá en ningún otro lugar de Italia la escultura se ha acercado tanto al espíritu rococó.
Alrededor corren los sitiales de los cofrades, sostenidos por ménsulas talladas con motivos de animales de los últimos años del siglo XVII. En el contrafrente están la Resurrección, atribuida a Valerio Castello, y la Asunción de Luca Giordano.
La pieza de honor es la Virgen del Rosario de Antoon van Dyck, en el altar: la Virgen aparece con santo Domingo, santa Catalina de Siena y las santas patronas de Palermo, Rosalía incluida. Se encargó tras el hallazgo de los restos de santa Rosalía, en 1624, cuando la peste remitía.
Van Dyck, pintor de fama europea, estaba en la ciudad en esos días. La Compañía del Rosario aprovechó la ocasión y jubiló el cuadro de Mario Minniti. El pintor terminó el trabajo en Génova y lo entregó hacia 1627.
A lo largo de las paredes corren los Misterios del Rosario, pintados por artistas flamencos, napolitanos y sicilianos. En la pared derecha están los dolorosos, con la Flagelación de Matthias Stomer. En las otras, los gozosos, entre ellos la Disputa entre los Doctores y la Pentecostés de Pietro Novelli. Novelli pintó también al fresco la bóveda, con la Coronación de la Virgen.
Sobre los cuadros, hacia 1714-17 Serpotta realizó en estuco y altorrelieve episodios del Apocalipsis, entre ellos el diablo que cae, expulsado del Paraíso. Es su manera de anticipar, con la escultura, el significado de los Misterios pintados.
En las hornacinas, las Virtudes de estuco llevan encajes y ropajes a la moda francesa. La más célebre es la Mansedumbre: sostiene una paloma y un putto vestido de fraile le tiende la mano. Después están la Caridad, la Humildad, la Paz, la Pureza, la Paciencia, la Fortaleza y la Obediencia.
Sobre la cúpula del altar, putti alados sostienen un paño, mientras damas y caballeros se asoman a una balaustrada. Para Rudolf Wittkower, quizá en ningún otro lugar de Italia la escultura se ha acercado tanto al espíritu rococó.
Alrededor corren los sitiales de los cofrades, sostenidos por ménsulas talladas con motivos de animales de los últimos años del siglo XVII. En el contrafrente están la Resurrección, atribuida a Valerio Castello, y la Asunción de Luca Giordano.