Descripción
El Palacio de los Normandos está considerado la residencia real más antigua de Europa. Se alza en Palermo, en lo alto del Cassaro, la calle que baja hasta el mar, y guarda la Capilla Palatina, uno de los lugares con más mosaicos de toda Sicilia. Hoy alberga el parlamento regional.
La Capilla Palatina es una pequeña basílica de tres naves, encargada por Roger II y consagrada en 1140. Mosaicos bizantinos sobre fondo de oro cubren la cúpula, el transepto y los ábsides: en el centro de la cúpula, el Cristo Pantocrátor bendice rodeado de ángeles, profetas y evangelistas. Las naves cuentan el Génesis y la vida de Pedro y Pablo.
Si levantas la vista, te espera otra sorpresa: el techo de madera. Lo realizaron maestros de la escuela fatimí, con artesonados pintados en forma de estalactitas e inscripciones cúficas. Entre pájaros y animales fantásticos aparecen escenas de caza, de baile y de ajedrez, con figuras humanas que el arte islámico evitaba en otros lugares.
En el palacio también está la Sala del rey Roger, en la torre más antigua. Paredes de mosaicos con palmeras, pavos reales, centauros y cacerías reales recuerdan el parque de los soberanos normandos. El Salón de Hércules, con los trabajos del héroe pintados en 1799 por Giuseppe Velasco, es donde se reúne la Asamblea regional.
Los cimientos son más antiguos que los reyes. Debajo hay restos de fortificaciones fenicio-púnicas; después llegó el Qasr, la residencia de los emires árabes. Los normandos, tras conquistar Palermo, lo convirtieron en el centro de su reino.
A la corte de Roger II llegaban científicos, poetas y músicos, y en los talleres se tejían telas preciosas. Luego el palacio decayó: en 1549 el historiador Fazello escribió que la Capilla se veía a través de las ruinas. Lo salvaron los virreyes españoles, que lo eligieron como residencia y lo ampliaron.
La Torre Pisana era el torreón donde se guardaban los tesoros: en el suelo quedan cuatro grandes tinajas empotradas, pensadas para contener monedas de oro. Según la tradición, en la época sueva allí se reunía la escuela poética siciliana, frecuentada por Federico II. Alrededor, el patio Maqueda tiene dos órdenes de logias renacentistas.
Imprescindible
• El techo de madera de la Capilla.
• El Cristo Pantocrátor de la cúpula.
• La Sala del rey Roger.
• El Salón de Hércules.
¿Sabías que…?
• Aquí, en 1177, Guillermo II se casó con Juana, hermana de Ricardo Corazón de León.
• Fuera de la capilla, una inscripción en latín, griego y árabe recuerda un reloj hidráulico de 1142.
• Guy de Maupassant lo visitó en 1885 y escribió sobre él en sus páginas sobre Sicilia.
La Capilla Palatina es una pequeña basílica de tres naves, encargada por Roger II y consagrada en 1140. Mosaicos bizantinos sobre fondo de oro cubren la cúpula, el transepto y los ábsides: en el centro de la cúpula, el Cristo Pantocrátor bendice rodeado de ángeles, profetas y evangelistas. Las naves cuentan el Génesis y la vida de Pedro y Pablo.
Si levantas la vista, te espera otra sorpresa: el techo de madera. Lo realizaron maestros de la escuela fatimí, con artesonados pintados en forma de estalactitas e inscripciones cúficas. Entre pájaros y animales fantásticos aparecen escenas de caza, de baile y de ajedrez, con figuras humanas que el arte islámico evitaba en otros lugares.
En el palacio también está la Sala del rey Roger, en la torre más antigua. Paredes de mosaicos con palmeras, pavos reales, centauros y cacerías reales recuerdan el parque de los soberanos normandos. El Salón de Hércules, con los trabajos del héroe pintados en 1799 por Giuseppe Velasco, es donde se reúne la Asamblea regional.
Los cimientos son más antiguos que los reyes. Debajo hay restos de fortificaciones fenicio-púnicas; después llegó el Qasr, la residencia de los emires árabes. Los normandos, tras conquistar Palermo, lo convirtieron en el centro de su reino.
A la corte de Roger II llegaban científicos, poetas y músicos, y en los talleres se tejían telas preciosas. Luego el palacio decayó: en 1549 el historiador Fazello escribió que la Capilla se veía a través de las ruinas. Lo salvaron los virreyes españoles, que lo eligieron como residencia y lo ampliaron.
La Torre Pisana era el torreón donde se guardaban los tesoros: en el suelo quedan cuatro grandes tinajas empotradas, pensadas para contener monedas de oro. Según la tradición, en la época sueva allí se reunía la escuela poética siciliana, frecuentada por Federico II. Alrededor, el patio Maqueda tiene dos órdenes de logias renacentistas.
Imprescindible
• El techo de madera de la Capilla.
• El Cristo Pantocrátor de la cúpula.
• La Sala del rey Roger.
• El Salón de Hércules.
¿Sabías que…?
• Aquí, en 1177, Guillermo II se casó con Juana, hermana de Ricardo Corazón de León.
• Fuera de la capilla, una inscripción en latín, griego y árabe recuerda un reloj hidráulico de 1142.
• Guy de Maupassant lo visitó en 1885 y escribió sobre él en sus páginas sobre Sicilia.